"El arte no se sitúa fuera de la VIDA, nació de un IMPULSO natural. Su ley fundamental es el RITMO." (Kandinsky,W. Cursos de la Bauhaus. Ed. Alianza Forma, p.43)

Geranios rojos


Camino por la calle. A mi derecha un hombre con muletas se resguarda del frío bajo una vieja manta llena de remiendos. Doy cinco pasos más. Otro hombre se hace un ovillo mientras abraza un pequeño pañuelo cubierto de lágrimas. Diez pasos más. Tres hombres discuten por un tercio de cerveza. Un paso. Mariano duerme en el interior de un ataúd hecho con cartones recogidos en uno de los contenedores de las calles traseras, protegido de la vida, guardado de las miradas diurnas hasta que llega la mañana, momento de dormir para recuperarse de una noche de insomnio por el frío que duele en sus articulaciones.

Me gusta el pequeño tiesto que ha colocado junto a su cabeza. Me gusta la delicadeza y mimo con el que lo cuida. No hay luz más brillante que la de su sonrisa al contemplar ese diminuto suspiro de vida, ese reflejo del guerrero que dormita en su piel, ese ligero aroma fresco que impregna su hoy, ese casi imperceptible nexo consigo mismo.

Me enamora un jardín ubicado bajo las luces apagadas de la Gran Vía.
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© Dibujo y texto: E. Marqués

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