"El arte no se sitúa fuera de la VIDA, nació de un IMPULSO natural. Su ley fundamental es el RITMO." (Kandinsky,W. Cursos de la Bauhaus. Ed. Alianza Forma, p.43)

Perro semihundido

Perro semihundido. Francisco de Goya. 1820 - 1823. 
Técnica mixta sobre revestimiento mural trasladado a lienzo, 131 x 79 cm. 

Me paré ante él.

Lo recordaba tras muchos años, desde la primera vez que lo vi. Sin duda alguna, se convirtió en uno de mis preferidos. La cabeza de un perro, el uso del color, la representación del espacio utilizando únicamente planos superpuestos. No hay perspectiva. Apenas hay línea. El dibujo se diluye. Los colores relatan, se vuelven expresivos. El contexto grita.

En su mirada, ¿un tiro? ¿Una derrota? ¿Una duda? Sus pupilas fijas quieren avanzar, sus ojos entornados, huir.

En lo alto, un vínculo de sangre. Observa angustiado, invisible en la tierra que tiñe su piel. Mira con la intención de emplear sus dientes si el siguiente segundo le obligase a ello. Hay ruido, se escuchan gritos y tambores. Huele a pólvora, un ejército de moscas hambrientas se aproxima, los gusanos aguardan un gran banquete.

Escucho un ladrido lastimero, casi imperceptible. Sus orejas son la inquietud de ser atacado, el deseo de arrojarse al verdugo, el dolor de perder a quien ha sido su hogar.

En el silencio, incertidumbre sumisa.

Escrito y publicado ©E. Marqués

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