No todos los infiernos son de fuego. A ti te ha tocado uno azul y blanco bajo el verde que nunca alcanzarás. Cientos de pies tropiezan contigo y maldicen tu existencia mientras el morado aflora en sus dedos. Sé que tú no elegiste este lugar, que hubieras preferido monumento histórico o una gran avenida. Me impides el paso. Quiero detestarte pero me enojo con los inconscientes que te han tirado allí, abandonada a tu suerte, sin mantenimiento. Desde el primer día fuiste cobijo de kleenex, de colillas furtivas, toda arena y cadáver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por su comentario