Alzo la mirada: flechas luminosas marcando las vías de evacuación. Miro al frente: cartel luminoso de salida. Miro hacia fuera: una única y gran flecha punteada enfatiza la inercia marcada por un conductor desconocido.
Enormes corolas esféricas asaltan los cristales. Veo lúmenes florecidos por doquier. Podría estar en Lilliput o soñando un jardín donde soy un insecto dentro de un envase agujereado por los minutos. Sí, eso es, un tetra brik o una coca-cola de cuneta, algo típico y transtemporal. Me fundiré con el barro, explosionará esta órbita y allí seguirá, la incorruptible venta de dicha roja en aleación de aluminio.
Viajo en tren, sola, en absoluta oscuridad.
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